El mobbing podría considerarse como una forma característica
de estrés laboral, que presenta la particularidad de que no ocurre
exclusivamente por causas directamente relacionadas con el desempeño del
trabajo o con su organización, sino que tiene su origen en las relaciones
interpersonales que se establecen en cualquier empresa entre los distintos
individuos.
Una característica de la situación es la de ser un
conflicto asimétrico entre las dos partes, donde la parte hostigadora
tiene más recursos, apoyos o una posición superior a la del trabajador
hostigado. En esta dinámica, el presunto agresor o agresores se valen,
normalmente, de algún argumento o estatuto de poder como pueden ser la
fuerza física, la antigüedad, la fuerza del grupo, la popularidad en el
grupo o el nivel jerárquico para llevar a cabo estos comportamientos
hostigadores.
El contenido y significación de muchos de esos
comportamientos y actitudes descritos resulta de muy difícil objetivación.
Esto es así, porque en esta problemática aparecen implicadas por un
lado, las intenciones de los presuntos agresores y, por otro, la atribución
que, de esas intenciones, realiza el trabajador afectado.
No obstante, y a
efectos de los problemas que se pueden originar, el objeto de análisis lo
constituye la realidad psicológica del trabajador afectado.
Una de las particularidades de este tipo de procesos es
que el afectado perciba que sus hostigadores tienen la intención explícita
de causarle daño o mal, lo que convierte a la situación en especialmente
estresante.