Ante este tipo de problema, el trabajador afectado
siente con mayor intensidad, tal vez más que ante otro tipo de problemas,
la necesidad de buscar apoyo social. El tratamiento de este tipo de
problemática en el ámbito laboral suele recaer sobre algún compañero
del afectado o sobre el médico de empresa, que debe realizar tareas de
confesor, asesor o psicólogo, procurándole apoyo social (sobre todo, de
carácter evaluativo y emocional) al afectado o facilitándole
medicaciones (tranquilizantes, antidepresivos,..). No obstante, el grueso
de este problema suele recaer en ámbitos extralaborales donde
generalmente suele tratarse la mayor parte del problema.
Resulta utópico pensar que una organización, por
compleja y bien organizada que esté, haya previsto y solucionado todas
las posibles fuentes de conflictos de todo tipo que se pueden dar. Un paso
previo para que una empresa se enfrente con éxito a la resolución de
conflictos es el considerar que éstos son una circunstancia normal y no
excepcional en una organización.
Existen distintos medios más o menos adecuados para
evitar, prevenir y resolver problemas a nivel laboral, y la falta de
existencia de una sistematización adecuada de estos medios puede llevar a
consecuencias de magnitud similar a las del fenómeno que aquí se trata.
Sería conveniente la planificación y
el diseño de las relaciones sociales en la empresa, aún teniendo en
cuenta que es un ámbito con un gran margen de indeterminación. Este
diseño tiene que atender no solamente a los circuitos de relaciones
dependientes del trabajo sino a las relaciones interpersonales
independientes del trabajo. Así, medios como el entrenamiento de los
trabajadores en relaciones interpersonales o los sistemas de regulación
de conflictos tienen que estar dirigidos a todas las dimensiones sociales
posibles en una empresa.
Otro de los medios consiste en articular
sistemas de presentación, acogida e integración de las personas recién
incorporadas, sin olvidar la consideración de la cultura de la empresa en
la selección de personal.
Para intervenir en la problemática descrita, otro
medio lo constituyen los servicios internos de psicología. El contar
dentro de la empresa con un servicio permanente de asistencia a los
trabajadores desempeñado por profesionales de la psicología puede
resultar adecuado.
Este tipo de servicio podría desarrollar tareas tales
como el tratamiento de problemas de carácter personal y apoyo psicológico
a los trabajadores, así como el desarrollo de acciones preventivas para
evitar la aparición de problemática psicosocial. El carácter interno y
permanente de estos servicios permite un mayor conocimiento y especificación
del origen de las problemáticas, la realización de intervenciones
continuadas y personalizadas sobre los trabajadores y el seguimiento de
las evoluciones de los mismos.
La prevención debería atender a las deficiencias del
diseño del trabajo (proporcionar un trabajo con bajo nivel de estrés,
alto control del trabajo, alta capacidad de decisión, suficiente autonomía
temporal,...), al comportamiento de los líderes (deberían desarrollar
habilidades para reconocer conflictos y manejarlos adecuadamente, conocer
los síntomas del mobbing para su reconocimiento temprano), y a la
protección de la posición social de la persona (desarrollando reglas
claras, explícitas, escritas y públicas sobre resolución de conflictos
personales, que garantice el derecho a la queja y el anonimato y que
prevea sistemas de mediación y/o arbitraje).